
Sibylle está entrada en los 50, rasgos faciales muy estirados, peinado impecable y ropa ceñida. Sibylle se alegra de que su hijo, Franz, sea un excelente emperador. Ella desea vivir una segunda juventud, ya que la primera con su marido ya la ha olvidado. Es por ello que insiste en la búsqueda de un hombre especial para ella. El mariscal es el objetivo de su deseo.
Estreno en cines

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